me desgarra mentalmente pensar en lo que viví en berlín. la gente que conocí, la dificultad de la distancia para volver a verlos. siento más de una vez que tendría que estar ahí pedir asilo político y renunciar inmediatamente a la nacionalidad argentina para pertenecer a un país superior (la cabeza se me puso en blanco de repente, no sé que me pasó). alemania es un país donde las cosas funcionan bien. donde todo lo que pasé estuvo bien. como hablamos con un amigo la última vez "una vez al año necesito mi dosis de berlín en sangre".
el reichstag, bunderstag, parlamento es un paseo irrelevante en una ciudad con tantas cosas para ver
todo da la sensación de ser grande y estar bien hechito
el parlamento (Reichstag) fue el primer edificio al que fui en la ciudad. dada la inmensidad y claridad que puede apreciarse en las imágenes, además de la entrada gratuita, es que vale la pena entrar a sacar fotos, sobre todo panorámicas de la ciudad. casi siempre hay cola, pero si estás al pedo como estaba yo, puede valer la pena para hacer algo un día nublado.
berlín es una ciudad relajada, donde a nadie le importa la vida de los demás. podés andar en bombacha que lo más probable es que siquiera te mire un tipo. todo es un constante "hacé lo que quieras, que no me importa y si hacés algo malo que te juzgue tu cabeza". eso se aplica sobre todo, al pago del transporte público, es muy fácil tomar cualquier subte o bondi y no pagar el boleto, porque no hay molinetes y rara vez un guardia te va a pedir el ticket, sobre todo si sos minita o viajás en horarios fuera de los laborales.
alexanderplatz es el centro de todas las conexiones para llegar a cualquier lado, sería como el obelisco o la estación carlos pellegrini de acá... pero no
esos carteles mágicos te avisan a que hora pasan los próximos subtes y para donde vas, lo mismo está en las paradas de bondis. pequeños detalles que hacen mejor la vida de cualquier ser humano en un mundo capitalista donde sólo se puede ser una oveja más.
por lo general los subtes están vacíos y se puede viajar sentado, tienen bastante frecuencia, a veces hay algunos borrachos amigables y funcionan hasta tarde. las líneas de subte tienen buses con el mismo recorrido para tomarlos cuando el subte está cerrado y los fines de semana se puede tomar creo que toda la noche sin que ocurran siniestros policiales. era realmente placentero volver de un bar sola y borracha en el subte y sentir esa seguridad de que nada te va a pasar. berlín tiene esa oscuridad nocturna y la inmensidad que asusta pero es amigable. como los monstruos copados. y cada tanto pensaba sonriente "si me muero acá va a estar bien".
cosas copadas para ver en nazilandia (y esto lo digo con el amor incondicional que le diría puto a un amigo gay, que gay es parte de su culo y su historia pero no de su realidad) (así se siente hundirse)
brandenburger tor es lindo para sacarse una foto para mamá
algo que está bueno como para entender donde uno se mete es ir en cada ciudad a un tour a pie, que por lo general son gratis (a la gorra, digamos) y te dan un paneo de las cosas que hay en la ciudad y los dirigen personas jóvenes que estudian historia o algo así y le ponen bastante onda.
eh, nos llevamos algo más de babilonia? dale, traete toda la puerta de ishtar
está bueno ir a la isla de los museos (museumsquartier, están en muchas ciudades de europa) si tenés algún tipo de descuento, con un carnet con tu nombre (capaz hasta con uno del aca, si le decís que sos estudiante o maestro o cualquier cosa) te dan descuentos o te dejan entrar gratis. una vez entré al de pergámo con una credencial de otra persona que tenía nombre de hombre. pero como a los alemanes no les gusta el conflicto te dicen que sí para que no molestes el ecosistema. entre otras cosas y demasiado material que resulta imposible para retener en la memoria, está nefertiti en el neues museum. esa salida creo que vale la pena.
en los museos hay mucha obsesión por la japi, sobre todo de parte de los griegos, ¿los primeros putos en la historia de la humanidad?
midiendose las chotas: -bancala que no llegué a pararla todavía, todavía no la midas!
un detalle europeo que habla de muertes y guerras: hay cuervos por todos lados, son una versión europea de las palomas. hasta en eso son más elegantes los forros.
uno de los momentos más felices de mi primer viaje a berlín fue ir a tacheles, una galería de arte mezclada con olor a ocupas, mucho latinoamericano con faso, con cuelgue y hippie sucio. la casa está dividida en pisos, con cosas que pasan en cada piso. al lado de este lugar hay otra casa con varios pisos y música techno a mil y más atrás hay un parque con un camping, donde la gente se sienta a bajonear la comida que preparan en unas carpas, mientras los hippies tocan la guitarra. la escena está adornada de muchas luces de navidad blancas. esa noche le pregunté a uno de los hippies si me podía quedar a vivir ahí, pero me dio hambre y me fui a comer a un carro de falafel y conocí a un hombre igual a vicky pollard y a un guitarrista alcohólico de una banda que no conocía, de sheffield (dios, ahora que pienso podría haber sido uno de los arctic monkeys). fue una de las mejores noches de mi vida.






















































